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viernes, 14 de diciembre de 2012

SALUD

Hospital Cimeq, la joya del sistema de salud de Cuba

Hospital Cimeq, la joya del sistema de salud de Cuba El hospital Cimeq de La Habana, donde suele atenderse el presidente Hugo Chávez, es la joya del sistema de salud de Cuba y ha tenido entre sus pacientes a Fidel Castro pero también a cubanos comunes que sufren enfermedades complejas.

El Cimeq, o Centro de Investigaciones Médico Quirúrgicas, está situado en el oeste de La Habana y en él estuvo internado una larga temporada Fidel Castro luego de que sufriera en julio de 2006 una grave crisis de salud que lo llevó a entregarle el mando a su hermano Raúl.

Las autoridades cubanas no han informado que Chávez esté internado en el Cimeq para su nueva cirugía, pero en ese hospital fue operado el año pasado por un tumor canceroso y en febrero de este año para extirparle otra "lesión" en la misma zona en que se le extrajo el tumor en 2011.

Construido en 1979, simultáneamente con el Palacio de las Convenciones de La Habana, con motivo de la VI Cumbre del Movimiento de Países No Alineados, también han recibido atención en él prominentes políticos latinoamericanos, entre ellos la extinta líder comunista chilena Gladys Marín, por un tumor cerebral.

Es el hospital más avanzado de este país donde los servicios de salud son gratuitos y su edificio de dos y tres plantas ocupa un extenso predio situado cerca de las residencias de Fidel y Raúl Castro.

Comparte el edificio con el Centro Internacional de Restauración Neurológica (Ciren), pero no tiene una planilla exclusiva de médicos, pues los mejores especialistas de otros hospitales también hacen cirugías en el Cimeq o atienden pacientes un día a la semana.

En él se atienden deportistas cubanos pero también muchos pacientes comunes, que son derivados desde otros hospitales por enfermedades complicadas que requieren tecnología avanzada.

Comenzó a ser construido por cuadrillas de presidiarios, que luego fueron reemplazadas por "microbrigadas" de construcción, conformadas por empleados estatales que mediante este sistema levantaban su casa propia.

Carlos, un "microbrigadista" que trabajó en la construcción del Cimeq, contó a la AFP que los presos debieron ser sustituidos pues dejaban muchas fallas en la edificación, que él y sus compañeros tuvieron que refaccionar.

"Hubo que corregir muchas trampas y errores que habían hecho los presos, y acabar de levantar toda la estructura en largas jornadas, pues tuvo que terminarse antes de la Cumbre", recordó el ex microbrigadista, que tiene ahora 60 años.
AFP