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martes, 12 de noviembre de 2013

El ejercicio durante el embarazo acelera el desarrollo celebral de los bebés

El ejercicio físico moderado ha demostrado sus ventajas para el cerebro de los adultos y también de los niños y jóvenes, pero hasta ahora ningún estudio había investigado si la práctica de ejercicio durante el embarazo extiende sus efectos beneficiosos al bebé en gestación y le confiere una ventaja en su desarrollo. Y eso es precisamente lo que se deduce de un trabajo llevado a cabo en la Universidad de Montreal y el hospital infantil Sainte-Justine presentado en el Congreso anual de la Sociedad Americana de Neurociencia que se desarrolla hasta el próximo día 13 en San Diego (California). 

Según la investigación, con tan solo 20 minutos de ejercicio moderado tres veces por semana durante el embarazo se acelera el desarrollo del cerebro del recién nacido. Y este efecto podría tener un impacto duradero a lo largo de la vida del niño. Estudios previos en roedores han demostrado que las crías de madres que habían realizado ejercicio durante la gestación tenían un mayor neurogénesis en el hipocampo y esto se traducía en una memoria y habilidades de aprendizaje mayores. Sin embargo, pocos investigaciones lo han analizado en humamos. Y de esos pocos, este de la Universidad de Montreal es “el primero controlado y aleatorio en humanos, que mide objetivamente el impacto sobre el cerebro del recién nacido del ejercicio realizado durante el embarazo”, explica el profesor Dave Ellemberg, que ha dirigido el estudio. 

Hasta hace poco se aconsejaba a las mujeres gestantes que descansaran durante su embarazo. Sin embargo, las recomendaciones han cambiado por completo porque se ha visto que el sedentarismo aumentan los riesgos de sufrir complicaciones durante el embarazo. Por el contrario, la actividad física reduce las molestias durante la gestión, facilita la recuperación después del parto y reduce el riesgo de obesidad en los niños. Mejor memoria auditiva 

Desde el comienzo del segundo trimestre, las mujeres gestantes participantes en el estudio fueron asignadas aleatoriamente a un grupo de ejercicio o un grupo sedentario. Las futuras madres del grupo de ejercicio debían realizar por lo menos 20 minutos de actividad cardiovascular, como bicicleta estática, tres veces por semana a una intensidad moderada. Para lograr esta intensidad de forma estándar establecieron que el ejercicio debería ser aproximadamente la mitad de su capacidad aeróbica, es decir, que les producía una leve falta de aliento. Las mujeres en el grupo de sedentario, que servía como control, no hicieron ejercicio. 

Después del parto, se evaluó la actividad del cerebro de los recién nacidos entre los 8 y 12 días después del nacimiento, por medio de electroencefalograma (EEG). Utilizaron 124 electrodos blandos colocados en la cabeza del bebé y esperaron a que se quedara dormido sólo o en brazos de su madre. Midieron entonces la memoria auditiva de los neonatos por medio del potencial de disparidad (mismatch negativity), es decir, la respuesta eléctrica del cerebro observada en el EEG frente a diversos cambios de las características de un estímulo acústico. Para ello presentaron a los bebés una secuencia de estímulos repetitivos de características acústicas similares (estímulo estándar) alternado en forma aleatoria con otros estímulos acústicos que diferían ligeramente del primero en alguno de sus atributos. 

Los bebés cuyas madres hicieron ejercicio mostraban una mayor respuesta a los sonidos medida en el EEG, lo que significa que tienen una memoria auditiva más eficiente. "Nuestros resultados demuestran que los bebés nacidos de madres físicamente activas tienen una activación cerebral más madura, lo que sugiere que su cerebro se ha desarrollado más rápidamente”, señalan los investigadores. Beneficio duradero 

Los investigadores esperan que estos resultados animen a las mujeres a cambiar sus hábitos de salud, teniendo en cuenta que el simple hecho de hacer ejercicio durante el embarazo puede suponer una diferencia importante en el desarrollo cognitivo de los pequeños que podría suponer una ventaja para el resto de su vida. Los resultados de estudios previos apuntan a un mejor desarrollo psicomotor al año, medido por la escala Bayley. Y a los cinco años, mejores resultados en los test de inteligencia y lenguaje oral. Pero tenían la limitación de que no se había registrado la actividad neural de los pequeños y no se descarta que las pautas de crianza explicaran el mejor resultado obtenido en los test. 

Por eso, el siguiente paso de los investigadores de Montreal será precisamente hacer una evaluación del desarrollo cognitivo, motor y del lenguaje de los niños al año para verificar si se mantienen estas diferencias observadas respecto a los niños cuyas madres no hicieron ejercicio durante el embarazo.
ABC