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domingo, 26 de junio de 2011

Marruecos apela al islam en las urnas

El régimen marroquí y las fuerzas que le respaldan intentaron arrebatar ayer la calle a los jóvenes del Movimiento 20 de Febrero que desde hace cuatro meses reivindican a gritos "democracia" casi todos los domingos.
Dentro de cuatro días se celebrará el referéndum sobre la Constitución que el rey Mohamed VI presentó en televisión hace diez días. Aunque recorta algo sus poderes, el soberano mantiene el grueso de sus prerrogativas.

El domingo anterior los cortejos de protesta ya se enfrentaron, sobre todo en Rabat, a grupos de jóvenes hostiles. Era la "subcontratación de la represión", según el columnista Khalid Jamai, a lo que el portavoz del Gobierno, Khalid Naciri, respondió que se trata de "concentraciones espontáneas".

Ayer, último domingo de manifestaciones ante de la votación del viernes, miles de jóvenes se echaron de nuevo a las calles de decenas de ciudades -Tánger (donde hubo al menos 8.000), Fez, Tetuán, Rabat, entre otras- al grito de "¡boicoteemos el referéndum sobre la Constitución otorgada [por el monarca]!" .

Esta vez no se toparon solo en Casablanca, la ciudad donde más gente se ha movilizado, con una panda de adolescentes que les cortaron el camino durante un largo rato amenazándoles con armas blancas. Se cruzaron además en el barrio de Hay Mohamadi con un cortejo tan o más numeroso que el suyo: 600.000, según la televisión estatal.

Decenas de miles de manifestantes coreaban a la misma hora eslóganes a favor de la nueva Ley Fundamental y la televisión cubría en directo la "impresionante marcha nacional de apoyo al proyecto constitucional".

Fueron trasladados hasta el centro de Casablanca en cientos de autobuses municipales. Debieron de concentrar todas sus fuerzas en la capital económica del país porque en las demás ciudades no se les vio.

Entre ellos había un puñado de militantes de los partidos políticos de la coalición gubernamental -nacionalistas del Istiqlal y ex comunistas-, pero sobre todo miembros de la Hermandad Boutchichiya.

Esta corriente religiosa suní y sufí, que hasta ahora casi no se metía en política, tiene estrechos lazos, antes incluso de que fuera nombrado ministro, con Ahmed Toufik, el actual titular de Asuntos Religiosos.

Con su participación, esta hermandad islámica adopta "una posición patriótica y legal que responde al principio religioso de obediencia al dirigente", es decir, al rey, explicó Khalid Mokhtari, uno de sus dirigentes, a la agencia de prensa oficial MAP. La Constitución, añadió, "incluye disposiciones que elevarán el reino al nivel de los países democráticos".

La irrupción de los seguidores de Sidi Hamza Boutchich, jefe de la hermandad, en la batalla constitucional no es una casualidad. Aunque no suelen encabezar los desfiles de protesta del Movimiento 20 de Febrero, el grueso de los jóvenes que los integran son ahora islamistas del movimiento Justicia y Espiritualidad.

Desde ayer, en la calle se retan islamistas apoyados por el régimen y otros cuya organización es ilegal. "El sistema está jugando con fuego", advierte el periodista Ali Anouzla, director de la web Lakome.

Además de los islamistas de Justicia y Espiritualidad, varios pequeños partidos de izquierdas, el sindicato CDT y amplios sectores de la sociedad civil, empezando por la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), propugnan el boicoteo de la Constitución en las urnas.

El repentino protagonismo de la hermandad religiosa no es un hecho aislado. Para frenar a los adversarios de la nueva Carta Magna, el régimen está echando sistemáticamente mano de la religión. Varias decenas de imanes se manifestaron el jueves en Rabat para exigir aumentos de los sueldos que les paga el Estado, pero el viernes leyeron al unísono en las mezquitas el sermón que les envió el ministro de Asuntos Religiosos. "La nueva Constitución", señalaba la homilía, "conlleva ocho grandes ventajas" para los musulmanes, "entre ellas la designación del monarca como Comendador de los Creyentes; Marruecos será un Estado musulmán y la protección de la familia está garantizada en el marco del islam". Los imanes acabaron pidiendo el sí a la reforma.

El Movimiento 20 de Febrero lleva días denunciando en sus comunicados "la movilización de corrientes religiosas financiadas y teledirigidas por el Estado para desarrollar una guerra santa contra las protestas legítimas del pueblo marroquí".

La AMDH, la más representativa del sector, advirtió, por su parte, al Ministerio del Interior sobre los actos "violentos dirigidos hacia los jóvenes del Movimiento por parte de grupos respaldados por las autoridades locales".

Varias asociaciones de la sociedad civil, incluida la AMDH, han expresado también su "decepción ante la posición precipitada y desequilibrada" adoptada por la UE y varios países europeos que han brindado un apoyo entusiasta a la reforma propuesta por Mohamed VI.

El primero en felicitar el monarca fue, según la agencia marroquí MAP, el rey Juan Carlos, seguido por el presidente francés, Nicolas Sarkozy. A continuación se sumaron Bruselas, Washington y, por primera vez, Pekín.

EL PAIS/AFP