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miércoles, 31 de agosto de 2011

A ULTIMA HORA 31 DE AGOSTO

En Colombia, las preocupaciones llegan con la lluvia 

Las lluvias que azotaron de forma casi ininterrumpida a este país suramericano durante el segundo semestre de 2010 y el primer trimestre de 2011 dejaron casi 500 muertos, más de tres millones de damnificados y pérdidas económicas superiores a los US$5.000 millones.


"Esa lluvia va a venir sobre una situación que todavía no está normalizada", advirtió el presidente Santos a inicios de la semana.

Lluvia en elecciones

Tanto las labores de reconstrucción como los problemas que pueda causar la temporada de lluvias podrían verse afectados por la proximidad de las elecciones regionales, previstas para el 30 de octubre.

El director de Colombia Humanitaria, Everardo Murillo, le dijo a BBC Mundo que quien intente emplear los recursos destinados a la emergencia con propósitos políticos estará cometiendo un delito, por lo que la Contraloría y la Procuraduría están vigilando muy de cerca el proceso "y haremos las denuncias necesarias donde veamos que eso pasa". 

"El señor procurador ya incluso destituyó a una alcaldesa en el Norte de Santander, la de Sardinata, porque la encontró usando donaciones para una campaña política", agregó.

"Puede ser que eso tenga un impacto a nivel de la coordinación del esfuerzo local, porque pasa por la responsabilidad del alcalde, de los gobernadores... Los comités locales de respuesta a la emergencia dependen también de gente directamente vinculada o nombrada por el alcalde", le dijo por su parte la jefa de la OCHA, María José Torres, a BBC Mundo.

"Muchos municipios siguen inundados; la tierra, nuestras montañas siguen húmedas, y este invierno que se viene va a llover -como dicen- sobre mojado", dijo el mandatario, al tiempo que le pedía a las autoridades locales acelerar la ejecución de miles de obras menores, necesarias para reducir los desastres.

De hecho, según Everaldo Murillo, el director de Colombia Humanitaria -el programa creado por el gobierno para atender la emergencia- los trabajos aún no arrancan en más de la mitad de las 7 mil pequeñas obras de rehabilitación que ya fueron aprobadas.

"Vamos en el 45% de ejecución. El 20% ya están contratadas y el resto está proceso de adjudicación", le dijo Murillo a BBC Mundo.

Y las grandes obras de reconstrucción, que están supuestas a reducir todavía más la vulnerabilidad, tendrán que esperar todavía más.

"Ya hay un fondo, que se llama Fondo de Adaptación, que se encargará de manejar esos recursos que se estiman en 25 billones de pesos (más de US$14.000 millones), y la próxima semana habrá reunión con la directora de ese fondo y todos los gobernadores de Colombia para explicarles como inicia la nueva etapa", dijo el funcionario.

"Es la etapa de reconstrucción, donde se van a arreglar definitivamente los problemas de mitigación que tiene que hacer Colombia y los problemas de prevención para adaptarnos al cambio climático", explicó.

Responsabilidad descentralizada

Por lo pronto, los retrasos en los trabajos pueden justificarse en cierta medida por las mismas condiciones ambientales.

"Hay que recordar que esta operación arrancó hasta en el mes de junio, a penas el invierno nos dio tregua", dijo Murillo.

Pero la limitada capacidad de respuesta de algunos gobiernos locales, a quienes les corresponde la ejecución de las obras menores, también es parte de la ecuación.

Y la jefa de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) en Colombia, María José Torres, le dijo a BBC Mundo que ese es un problema que también preocupan a los encargados de atender una eventual nueva emergencia.

"En un país tan grande como Colombia, con un esquema de descentralización fuerte, la primera línea de respuesta pasa por la respuesta local", explicó Torres.

"Y la capacidad de respuesta local en algunas regiones no es tan fuerte (como en otras)", reconoció la funcionaria.

Muchos municipios siguen inundados; la tierra, nuestras montañas siguen húmedas, y este invierno que se viene va a llover -como dicen- sobre mojado
 Tal vez por eso, para Murillo, una de las principales contribuciones de Colombia Humanitaria a los esfuerzos por evitar un nuevo desastre es la activación de Comités de Emergencia en todos los municipios afectados.

"Colombia Humanitaria, en todo su tiempo de ejecución, lo que ha logrado es mantener activos los Comités de Emergencia de 1.040 municipios, que es un activo enorme para enfrentrar cualquier emergencia", dijo.

El programa también ha apoyado financieramente a otras instancias -como el Ejército, Defensa Civil, el Instituto Geográfico y el IDEAM- para garantizar que se cuentan con los recursos y la información necesarias para atender adecuadamente una emergencia.

"Y lo importante es que ya hay un plan de contingencia elaborado, hay planes locales, tenemos un sistema (de respuesta) activado", dijo por su parte el director de Gestión de Riesgo del Sistema Nacional para la Prevención y Atención a Desastres, Carlos Iván Márquez, al tiempo que destacaba la aprobación, el martes, de un presupuesto de poco más de US$26 millones para atender una eventual emergencia humanitaria.

¿Emergencia inevitable?

La aprobación de la partida presupuestaria puede interpretarse tanto como evidencia de la capacidad de previsión de las autoridades colombianas.

Pero también parece ser una admisión de la inevitabilidad de un nuevo desastre.

Y es que, como señala el experto en prevención de desastres Gustavo Wilches-Chaux, si bien la última ola invernal se vio agravada por presencia del fenómeno natural conocido como "La Niña", la emergencia también tuvo causas mucho más estructurales, que no se están abordando.
"Las condiciones que contribuyeron a que se generara el desastre se vienen generando desde hace medio siglo", le dijo Wilches-Chaux a BBC Mundo.

"Lo fundamental no fue el fenómeno natural, sino la manera en como el país ha ido manejando los territorios, como se ha ido entendiendo el desarrollo", explicó.

"Mal se puede intentar a través de obras de infraestructura solucionar problemas que tienen una raíz más profunda", dijo.
Para el experto, parte del problema es que no han logrado que el desarrollo se lleve a cabo respetando a los ecosistemas y su capacidad para absorber esa las nuevas dinámicas naturales sin que se generen desastres.
Y, en su opinión, el llamado del presidente Santos es indicativo de más interés en la llamada "gestión del riesgo" que en el impulso de los necesario cambios estructurales.

"Por ejemplo, no es claro cómo se puede hacer compatible lo que el gobierno llama 'la locomotora minera' con la adaptación del país a los retos del cambio climático", le dijo a BBC Mundo.

"No se trata de satanizar ninguna actividad económica ni ninguna actividad humana, pero esas actividades -particularmente la llamada 'locomotora minera'- tienen que enmarcarse dentro de una muy clara responsabilidad social", afirmó.

Más allá de la lluvia

Para Wilches-Chaux, también es importante reconocer que los retos del cambio climático no sólo se traducirán en mayores lluvias y las consiguientes inundaciones y deslaves.

"Estamos próximos a entrar en una temporada de lluvias tan fuerte o más fuerte que la temporada anterior, pero también podemos pasar sin solución de continuidad de la inundación a la sequía", advirtió el experto.

"De hecho, de acuerdo a la comunicación sobre el cambio climático que ha sido elaborada por el IDEAM, muchísimas de las zonas que han sido afectadas ahora por inundación, van a ser afectadas al mediano y largo plazo por la sequía", dijo.

Esto significa que, en el fondo, el reto que enfrenta Colombia va mucho más allá de su capacidad para evitar o hacerle frente a las fuertes lluvias que se avecinan.

Y aún si sólo se tratara de hacerle frente a esa eventualidad, el país ya parece llevar algo de retraso.

BBC