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miércoles, 21 de noviembre de 2012

Ivana Simonovis: Mi papá no es el único preso, todos en mi familia lo estamos con él

Ivana Simonovis, hija del comisario Iván Simonovis, detenido desde 2002 en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia (Sebin), hizo un llamado a través de una carta a los políticos venezolanos para que se pongan de acuerdo, permitiendo que estas "sean navidades sin presos políticos".

Ivana Simonovis tenía 7 años cuando su padre fue detenido por los hechos del 11 de abril de 2002 y asegura que la dinámica familiar cambió para tener siempre en cuenta la visita semanal que le hacen a su padre, la cual tiene una duración de 6 horas. "Mi papá no es el único preso, todos en mi familia lo estamos con él", asegura.

Ivana Simonovis: Mi papá no es el único preso, todos en mi familia lo estamos con élAhora, con 15 años le hace un llamado a los venezolanos a dejar las diferencias a un lado para convivir en el mismo país. "Sí se puede vivir con gente que piense distinto a ti, sí se puede lograr la convivencia entre dos personas de bandos políticos opuestos, y lo digo porque lo vivo diariamente. Entonces, tú, como venezolano, haz hoy la diferencia, deja todos esos rencores a un lado y concéntrate en crear un mejor futuro para este país, donde falta mucho por hacer. Con la intolerancia no construyes nada y destruyes mucho", expresó la adolescente en una carta dirigida a la opinión pública.

Lea a continuación la carta de Ivana Simonovis:

Hoy 22 de noviembre de 2012 se cumplen 8 años de una tortura que parece no acabarse nunca. Desde que tengo 7 años llevo viendo a mi papá de una manera un poco diferente a la de los demás niños, lo veo una vez por semana de 11am a 5pm. Nunca se nos ha ocultado ni a mi hermano ni a mi que mi papá es un héroe, un héroe llamado “preso político”. Ahora tengo casi 16 años, eso significa que más de la mitad de mi vida lo he visto en esas condiciones.

En estos 8 años no solo me ha tocado estar injustamente separada de mi papá, sino también de mi mamá, quien tuvo que asistir durante 3 largos años a un inservible e injusto juicio en la ciudad de Maracay en representación de mi papá, por lo que mi hermano y yo que aún éramos muy pequeños y nos quedábamos al cuidado de mi abuela o tías durante 2 o 3 días a la semana.

Pero en esta situación mi papá no es el único preso, todos en mi familia lo estamos con él, todos nuestros planes deben estar organizados de manera que no se pierda el día que tenemos para verlo, ya que él depende de nosotros, le llevamos su comida, ropa, medicinas y lo más importante, cariño y apoyo.

Este sería ya el noveno diciembre separados de él, pero es imposible contar la cantidad de celebraciones y eventos únicos e irrepetibles en los que hemos estado sin su presencia física, aunque, como excelente papá y esposo que es, siempre ha estado moralmente con nosotros en lo que le ha sido posible.

Como si no fuese suficiente todo ésto, en ocasiones nos han prohibido la visita, ese único día que tenemos para abrazarlo y tratar de pasar un buen rato con él por esas 6 horas. En una oportunidad, la más impactante para mí personalmente, fue siendo yo aún una niña, ese día estuvimos 3 horas parados bajo el sol haciendo cola, cuando finalmente y después de haber subido el Helicoide a pie, nuestra visita duró solo 30 minutos, a lo que yo, que por mi edad no me percataba bien de donde estaba, ni de las consecuencias de mis acciones, grité en todos los pasillos “injusticia”, a lo que cuando ya estaba yéndome, una policía se acercó y me dijo con rencor y rabia: “No vas a volver a ver a tu papá”, y así hubiera sido, pero mi mamá como su abogada y esposa hizo unas diligencias en el Tribunal y no pasó de una semana la prohibición.

Pero lo que aún, siendo ya un poco mayor, no entiendo es por qué tanto odio y rencor hacia nosotros. Puede que no sepa ni me interese para nada la política, pero tengo vecinos, amigos y conocidos con ideologías políticas muy diferentes a las mías, y no por eso dejo de tratarlos como seres humanos. Los trato con respeto al igual que ellos a mi y a algunos les tengo mucho cariño. Entonces, por qué si una niña de 15 años como yo puede obviar las diferencias políticas, no podría hacerlo el resto de los venezolanos. He escuchado de mi mamá varias veces algo muy cierto: "Tenemos más cosas que nos unen, que cosas que nos separan". La intolerancia no nos va a llevar a nada bueno.

Hoy, al igual que mi papá lo hace siempre, les hago un llamado a través de una carta. Les digo que sí se puede vivir con gente que piense distinto a ti, sí se puede lograr la convivencia entre dos personas de bandos políticos opuestos, y lo digo porque lo vivo diariamente. Entonces, tú, como venezolano, haz hoy la diferencia, deja todos esos rencores a un lado y concéntrate en crear un mejor futuro para este país, donde falta mucho por hacer. Con la intolerancia no construyes nada y destruyes mucho.

Yo, Ivana Simonovis, quiero que este 2012 haya un mejor diciembre en Venezuela, y por eso les quiero pedir específicamente a los políticos, tanto del gobierno como de la oposición, por favor pónganse de acuerdo de una vez, dejen los conflictos a un lado y sobretodo les pido de todo corazón, que esta navidad, y las que le siguen, sean navidades sin presos políticos.