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jueves, 19 de abril de 2012

Breivik revela que se preparó para los ataques desde el 2006 con videojuegos


(Oslo, 19 abril. AFP) – El ultraderechista Anders Behring Breivik, procesado por la matanza de 77 personas en Noruega en dos atentados el año pasado, explicó este jueves que se preparó desde 2006 para realizar sus ataquesentrenándose con juegos de video.
En el cuarto día de audiencias en Oslo, Breivik relató que en 2006, cuando tenía 27 años y volvió a vivir en la casa de su madre, se aisló socialmente pasó a jugar a “World of Warcraft” hasta 16 o 17 horas por día.
“Algunos sueñan en dar la vuelta al mundo en un velero, otros sueñan con jugar al golf. Yo soñaba con jugar a ‘World of Warcraft’“, dijo el extremista de derecha ante el tribunal.
Según Breivik, “no es un juego violento”, pero fue ese juego el que le permitió “la preparación mental” para la masacre que perpetraría cinco años más tarde.
Desde esa época de los juegos de video, explicó, ya sabía que ejecutaría posteriormente una “operación suicida”,pues no pensaba sobrevivir a los ataques del 22 de julio de 2011. Además, dijo, sabía que no quería morir sin haber realizado “el sueño de toda una vida”.El asesino confeso relató que también jugó bastante “Modern Warfare”, un juego de simulación de tiros. “No me gustaba especialmente este juego, pero está bien para entrenarse”, comentó.
“El plan eran tres autos cargados de bombas seguido por el tiroteo”, dijo Breivik.
Poco más tarde pasó a entrenarse en un club de tiro, y consiguió armas a las que bautizócon nombres inspirados en la mitología nórdica: llamó Gugnir a su fusil y Mjoelner a su pistola Glock. Inclusive llamó Sleipner a su automóvil.

Si bien el miércoles había optado por guardar silencio sobre sus contactos internacionales o la supuesta existencia del grupo extremista Caballeros Templarios, al que dice pertenecer, este jueves Breivik inclusive sonreía ampliamente al hablar de sus técnicas de tiro y combate.En esta cuarta jornada, sin embargo, Breivik prefirió omitir el tradicional y provocador saludo -con el puño derecho golpeando el pecho y luego el brazo derecho extendido- que tanto sufrimiento había causado en los días anteriores a los familiares de sus víctimas.
El 22 de julio pasado, Breivik hizo estallar una poderosa bomba a las puertas del edificio gubernamental en Oslo donde tiene sus oficinas el Primer Ministro, provocando la muerte de ocho personas.
Posteriormente, vestido de policía, disparó a mansalva y durante más de una hora contra una multitud de la Juventud Socialdemócrata reunida en un campamento de verano en la isla de Utoya, frente a Oslo, dejando un saldo de 69 muertos, casi todos adolescentes.
Breivik admitió los hechos pero afirmó que estaba en guerra para proteger a los “noruegos auténticos” contra la “islamización”, y por lo tanto no podía declararse culpable.
El miércoles, Breivik comentó ante el tribunal que en su opinión existen apenas dos “desenlaces justos” para su juicio: la condena a muerte o la absolución.
“Sólo hay dos desenlaces justos en este caso: la absolución o la pena de muerte. Una pena de cárcel de 21 años es patético. No deseo (la pena de muerte, ndlr), pero respetaría el veredicto”, dijo.
Persiste un enorme signo de interrogación sobre todo el proceso a raíz de las dudas sobre su salud mental.
Si fuese considerado en julio como penalmente irresponsable, podría pasar el resto de la vida en un hospital psiquiátrico. Responsabilizado, deberá cumplir una pena de cárcel de 21 años prolongada indefinidamente mientras siga siendo considerado peligroso.

Breivik confesó que “el objetivo primario era matar a todo el gobierno noruego, incluido al primer ministro”

Anders Behring Breivik, juzgado por la masacre de 77 personas el año pasado en Noruega,quería matar al conjunto del gobierno noruego al colocar una bomba de cerca de una tonelada en el barrio de los ministerios de Oslo, explicó el jueves.
“El objetivo primario era matar a todo el gobierno noruego, incluido al primer ministro”, declaró el extremista de derecha en el cuarto día de su juicio.
El 22 de julio de 2011, Breivik aparcó una camioneta con 950 kg de explosivos a los pies de la torre de 17 pisos que alberga entre otros la sede del primer ministro laborista, Jens Stoltenberg, que estaba ausente en el momento del atentado.

Al oír en la radio que la torre no se derrumbó y que solo se había registrado una víctima en un primer momento, Breivik dijo haber considerado que
 la operación fue “un fracaso”.Esta torre es “el objetivo político fijo más atractivo en Noruega”
, sobre todo dado “que no hay ninguna tienda, ningún café, ni civiles en los alrededores”, explicó.
El extremista de derecha, de 33 años, luego fue a la isla de Utoeya, donde abrió fuego contra cientos de jóvenes laboristas reunidos en un campamento de verano y mató a 69de ellos.