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viernes, 15 de agosto de 2014

El estrés se pasa de madres a hijas

Para entender mejor los problemas que surgen en los embarazos hoy en día, se deben tener en cuenta las experiencias de nuestros antepasados, sugiere una investigación que se publica en «BioMed Central». Los autores de este trabajo, que investigaron los embarazos en cuatro generaciones de ratas, detectaron que los efectos epigenéticos del estrés heredados podrían afectar a los embarazos durante generaciones.
Los investigadores de la Universidad de Lethbridge (Canadá), querían estudiar cómo los nacimientos prematuros están influenciados por el estrés, ya que el nacimiento prematuro es una de las principales causas de muerte neonatal y puede conducir a problemas de salud más adelante en la vida. Estos expertos examinaron la longitud de los embarazos en ratas porque en general hay muy poca variación entre ellos.
Una primera generación de ratas fue sometida a estrés al final del embarazo y se dividió a las dos generaciones siguientes en dos grupos: estresados o no estresados. Las crías hembra de ratas estresadas tuvieron embarazos más cortos que las de aquellas que no habían sido sometidas a un episodio de estrés. Notablemente, las nietas de ratas estresadas tenían gestaciones más cortas, aunque sus madres no habían sido alteradas. Además de los embarazos más cortos, las ratas cuyas abuelas y madres experimentaron estrés muestran niveles de glucosa mayores que el grupo de control. Además, las ratas cuyas abuelas o madres estaban estresadas pesaban menos.

Parto prematuro

«Se demuestra que el estrés a través de generaciones se convierte en lo suficientemente potente como para acortar la longitud del embarazo en ratas e inducir rasgos característicos de parto prematuro humano. Un hallazgo sorprendente fue que el estrés entre leve y moderado durante el embarazo tenían un efecto compuesto a través de generaciones. Así, los efectos de la tensión se hicieron más grandes con cada generación», señala la autora principal del estudio, Gerlinde Metz.
Los investigadores creen que estos cambios se deben a la epigenética, la disposición y la expresión de nuestros genes. En la mayoría de los casos, esto se refiere a la metilación del ADN de los pares de bases de nucleótidos, pero en este estudio, los investigadores creen que los cambios epigenéticos se deben a microARN (miARN), moléculas de ARN no codificante que desempeñan un papel en la regulación de la expresión génica.

Cambios epigenéticos

Metz afirma que «los estudios epigenéticos anteriores se han centrado principalmente en la herencia de la firma de metilación del ADN, pero no sabíamos si los microARN, que son importantes biomarcadores de las enfermedades humanas, se pueden generar por las experiencias y se heredan de generación en generación. Ahora hemos demostrado que el estrés materno puede provocar modificaciones en miARN con efectos a través de varias generaciones».
Los investigadores entienden que debe realizarse más investigación para entender los mecanismos que generan estas firmas epigenéticas y cómo se transmiten de generación en generación. Con más conocimiento sobre estos mecanismos, puede ser posible predecir y prevenir el embarazo prematuro, pero también otras enfermedades.

Abuelas, madres...

«Los nacimientos prematuros pueden ser causados por muchos factores. Nuestro estudio nos proporciona nuevas pistas sobre cómo el estrés en nuestras madres, abuelas y más allá podría influirán nuestro riesgo de complicaciones del embarazo y el parto y los resultados tienen implicaciones más allá del embarazo, al sugerir que las causas de muchas enfermedades complejas pueden tener sus raíces en las experiencias de nuestros antepasados. Cuando comprendamos mejor los mecanismos de firmas epigenéticas heredadas, podremos predecir el riesgo de enfermedad y potencialmente reducir el riesgo futuro de patologías», concluye Metz.ABC