Lo Último

.

.

jueves, 13 de octubre de 2011

.Barcelona participa en un proyecto de aplicaciones móviles sobre accesibilidad urbana

(EFE).- El acceso desde el móvil a las rutas urbanas más adecuadas para sillas de ruedas o carritos de bebés, así como a los mejores recorridos para alérgicos, libres de ciertas plantas, son algunas de las aplicaciones que busca desarrollar un ambicioso proyecto europeo, en el que está involucrado Barcelona.


El proyecto "Commons for Europe", liderado por el Instituto para la Innovación y la Gestión del Conocimiento de ESADE, en colaboración con catorce ciudades europeas, acaba de ser seleccionado por la UE en el marco del programa Competitiveness and Innovation, con una aportación de 2,5 millones de euros para cofinanciar la iniciativa.

Algunas de las ciudades involucradas son Helsinki, Berlín, Amsterdam, Manchester, Roma y Barcelona, junto a varias universidades y centros de investigación.

Así lo ha explicado, en una entrevista con Efe, Esteban Almirall, profesor asociado de ESADE y responsable de esta iniciativa, que busca trasladar a Europa la filosofía de un exitoso proyecto estadounidense, llamado "Code America".

Se intenta que desarrolladores y ayuntamientos trabajen juntos, compartiendo datos, y que las innovaciones tecnológicas puedan transferirse a otras ciudades y municipios mediante software abierto, y fácilmente accesible, creando una especie de "marketplace" virtual en Europa.

Los ejemplos de aplicaciones tecnológicas susceptibles de ser desarrolladas en el marco del proyecto "Commons for Europe" son múltiples, según el experto.

En su opinión, se pueden diseñar, por ejemplo, sistemas de información, desde el teléfono móvil, de los recorridos con mejor accesibilidad urbana para las personas con sillas de ruedas o para los carritos de bebés.

También, los padres podrían beneficiarse del acceso a información, desde el móvil, de aquéllas rutas con instalaciones públicas habilitadas para cambiar pañales, y los alérgicos podrían recibir información actualizada de las distintas especies vegetales a lo largo de una calle u otra.

El acceso desde el móvil a la información sobre las plazas de aparcamiento disponibles en uno u otro parking público es otro campo de trabajo que se podría desarrollar dentro de este proyecto.

Almirall ha recordado que en el ámbito del transporte las posibilidades de nuevos desarrollos tecnológicos son muy numerosas, y se ha referido a "interesantes" proyectos que se aplican en ciudades fuera de Europa como en Nueva York, por ejemplo, en el suburbano.

Allí, ha explicado, el pasajero puede tener a su disposición desde el móvil información que le adelanta el lugar exacto de parada de uno u otro vagón, para saber con antelación cuál le dejará más cerca de la salida que le interesa.

Una aplicación muy popular en algunos países es la que se denomina "see, click and fix", y que permite contactar directamente con el ayuntamiento para informarle por teléfono móvil, mediante fotografía previamente tomada por el usuario, de los desperfectos causados en las calles de un barrio, principalmente a causa del mal tiempo.

La misma aplicación, u otras con desarrollos muy similares, se ha diseñado en los países nórdicos, en algunos estados de Norteamérica, en varias zonas del Reino Unido, en Hong Kong, etc.

Según Almirall, este tipo de actuaciones sin aunar esfuerzos no parecen las más acertadas, especialmente en los tiempos que corren, con ciudades cada vez "más inteligentes" desde el punto de vista tecnológico, pero con mayores demandas de servicios urbanos y con escenarios presupuestarios en progresivo descenso.

"Parece un error querer reinventar continuamente la rueda", ha advertido Almirall, para ilustrar el retroceso de no compartir el conocimiento para el desarrollo de nuevas aplicaciones que mejoren el bienestar social.