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jueves, 8 de diciembre de 2011

Evans cuestiona decreto de Jorge Rodríguez que dejaría sin empleo a 1800 trabajadores


Nicmer Evans, en su “Comuna en Construcción” de este jueves, se refiere a la amplia burocratización de procesos en la Alcaldía de Caracas, por lo que recuerda el planteamiento de su reestructuración administrativa y política.
A continuación la columna completa de Nicmer Evans:
¿Concursos extraordinarios o retaliación política en la Alcaldía de Caracas?

La Alcaldía del Municipio Bolivariano Libertador (o Alcaldía de Caracas) como institución, definitivamente es un gran elefante blanco, con una estructura paquidérmica de más de 19 mil empleados entre sus distintas instancias, y que ve entorpecida su maniobrabilidad producto de la amplia burocratización de procesos, y un presupuesto que destina en nómina un porcentaje muy alto de sus ingresos.
 Al haber trabajado en distintas instancias en la Alcaldía de Caracas, y en especial, cuando tuve la oportunidad después de muchos años, de ser parte del staff de gobierno a finales del año 2006 y el 2007, planteamos de manera permanente la necesidad de una “reestructuración” de la organización municipal, teniendo como premisa dos planos de acción: 1.- En su dimensión administrativa y 2.- en su dimensión política.

En la dimensión administrativa, logramos avanzar en la creación de una serie de Direcciones Generales, especies de gabinetes por áreas, pero el asunto nunca pretendió ser suficiente ya que existía un problema de fondo, exceso de burocracia y baja formación técnica de los funcionarios, asignados (en todas las gestiones precedentes) en cargos de carrera administrativa o comúnmente llamados “cargos fijos”.

En la segunda dimensión, la política; incluso soy autor de un libro prologado por el Alcalde de aquella época, Freddy Bernal, llamado “Comuna de Caracas”, que causo ruido y muchas molestias en sectores propios y ajenos con visión conservadora, ya que, al ser redactado y publicado en su primera edición en el año 2006, sirvió de referente para plantear cambios constitucionales ante la inminente propuesta de reforma que terminó desarrollándose en el año 2007, y que cuestionaba la geometría del poder poco equilibrada (que aún persiste en cuanto a lo local y regional) y que proporcionaba una propuesta de cambio radical de la institucionalidad municipal y de su administración (para profundizar sobre este tema les recomiendo bajar el texto en http://www.caracas.gob.ve/wp-content/uploads/2010/22/comunadecaracas.pdf).

Sin embargo, y a pesar de los esfuerzos realizados en aquella época, no se logró un cambio sustancial, a pesar del esfuerzo de algunos por desarrollar por lo menos, una verdadera reestructuración de la Alcaldía, por lo que ésta sigue con el mismo problema, y con algunos aún peores. 

Me imagino, que en el marco de este problema, en el decreto del jueves 3 de noviembre de 2011, nro. 191 publicado en Gaceta Municipal 3463-H, el actual Alcalde, Jorge Rodríguez, promulga las “Normas para la evaluación y concurso de ingreso a la función pública municipal”, que contemplan como fin: abrir a concurso público ordinario y extraordinario los cargos de la Alcaldía de Caracas, siendo el concurso extraordinario convocado para este mes en curso para aquellos que “ocupen un cargo de carrera de manera provisional por no haber realizado el respectivo concursos público de ingreso” (art. 5), complementando dicha información el documento publicado también en Gaceta Municipal denominado “Bases para la realización de los concursos extraordinarios de ingreso de la carrera administrativa municipal”, donde se expresa en el parágrafo 5 que los concursos extraordinarios será aplicados a aquellos trabajadores que, siendo nombrados formalmente por Gaceta como empleados de carrera, “hubieran ingresado a prestar servicio a partir del mes de enero de 2000 y ocupen de forma provisional cargos de carrera”.
Sobre esta decisión que afecta a más de 1800 familias, me permito hacer algunas observaciones de forma y una de fondo. Observaciones de forma:
1. ¿Cuál fue el criterio sobre el cual dicha decisión atribuye prioridad a los trabajadores ingresados a partir de enero de 2000, cuando éstos son trabajadores que han ingresado en el marco del proceso revolucionario?
2. ¿Por qué razón no se inicia el proceso desde aquellos, que bajo el mismo mecanismo de ingreso, fueron incorporados en los períodos anteriores?

3. De dónde nace el concepto de “trabajadores que ocupan ¿provisionalmente cargo de carrera” cuando éstos tienen una certificación emitida por la misma Alcaldía, dándole la titularidad de su cargo de
carrera administrativa?


4. ¿Por qué esta acción se toma 10 meses antes del desarrollo de unas elecciones presidenciales, poniendo en condición de zozobra
e incertidumbre a más de 1800 familias venezolanas comprometidas políticamente con el proceso revolucionario?

5. Siendo un problema estructural de toda la Administración Pública en nuestro país, que aún no ha sido modificada ni un ápice, y en conciencia de que es el deber de las instituciones regularizar esta situación ¿Cuál es el motivo para desarrollar este procedimiento con estas características, siendo que ya estos trabajadores no sólo gozan de los beneficios de la Carrera Administrativa, sino, de inamovilidad laboral?

Y de fondo. Si la intención expresa de dicha acción es regularizar el proceso de ingreso a la Administración Pública, ¿deben ser los trabajadores que ya gozan de estabilidad laboral los que sean sometidos a una medida, que a todas luces se ajusta a derecho pero no retroactivamente, sin reconocer gestiones anteriores que institucionalmente certificaron la acción de asignación de
cargos? ¿Por qué si existe un déficit en el área formativa de estos trabajadores ya ingresados formalmente, no se desarrolla un plan de capacitación para sus funciones en lugar de someterlos a un proceso que violenta su estabilidad jurídicamente adquirida? ¿Dónde está la propuesta de fondo del Alcalde sobre la organización administrativa de la Alcaldía? ¿Por qué no se plantea una
reestructuración como una medida más sana y que puede conducir a mejoras en el funcionamiento real?

Como verán, son más preguntas que respuestas, que estoy seguro reflejan el malestar de los trabajadores que se ven actualmente afectados por una medida, que pareciera no resistir a esta serie de cuestionamiento ni siquiera en el plano político. Acciones como éstas son las que revierten todos los avances que el proceso revolucionario ha logrado, siendo este no el único caso, sino uno más, de una serie de desmanes laborales que en revolución, algunos actores políticos hacen en el marco de, quizá, algunas retaliaciones políticas, o por lo menos permiten este tipo de afirmación nada descabellada.

Nicmer N. Evans
nicmerevans@gmail.com