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martes, 16 de agosto de 2011

Líder criminal mexicano: “Estoy entrenado para matar como sea

Oscar García Montoya, líder de la organización criminal “La Mano con Ojos”, una cuadrilla del poderoso cartel de los hermanos Beltrán Leyva, fue arrestado por agentes del central Estado de México; ahora rinde sus crudas declaraciones.

Habla “El compayito”, o como se hace llamar ahora “La mano con ojos” porque “todo lo veo y todo lo escucho”; su apodo le da nombre al cartel nacido hace poco más de ocho meses para tener una posición en el mundo del crimen organizado y dar miedo. 

El interrogatorio comienza con una serie de preguntas y respuestas rápidas. El último capo detenido en México, uno de los más sangrientos y despiadados, el líder del cartel de “La mano con ojos“.

Óscar Osvaldo García Montoya, alias ‘El compayito’ y ‘La mano con ojos’, confiesa que ha ordenado más de 300 ejecuciones y que con sus propias manos ha matado a otras 300 personas.

“Estoy entrenado para matar, me entrenaron en Guatemala”, les había dicho segundos antes a sus interrogadores, entre ellos el fiscal del Estado de México, donde ‘El Compayito’ llevaba meses sembrando el terror con terribles ejecuciones que firmaba con sus decapitaciones. También de eso da detalles con toda naturalidad: “Decapito con las manos, la sierra, un cuchillo…”.

“El compayito” le informa al fiscal Alfredo Castillo, que él habría sido una de sus víctimas, que le habría matado porque éste le había enviado 400.000 dólares para que lo protegiera y al comprobar que no era así, se había sentido traicionado por el representante del Ministerio Público.

- ¿Qué habría pasado (si no hubiera sido detenido)?, le inquiere el mismo Castillo.

- Te habría encontrado y te habría hecho pedazos. Te iba a mandar un vídeo con ejecuciones que te iba a decir todo, pero no me dejaste y me tienes aquí- compadrea el detenido – ahora sí que le picaron los ojos a la mano, bromea.

Además de relatar algunos de sus asesinatos, desvela que leía la prensa cada día para “ver cómo está la situación”, que controlaba a 50 personas, que vendía unos dos kilos de cocaína por semana, que su zona de influencia eran varios municipios del Estado de México, en el centro del país, y que había recibido ofertas de alianzas con el cartel del Golfo y el de los Zetas, pero las había rechazado “porque no estoy de acuerdo con la extorsión y el secuestro”.

Contra el asesinato y la decapitación, a juzgar por sus propias palabras, no tiene nada. De hecho, confirma con la misma tranquilidad la matanza de 24 personas inocentes “porque habían visto las caras de los sicarios y ya no les podíamos dejar ir”. Y varias decapitaciones el día de las pasadas elecciones en el Estado de México para llamar la atención “en un día especial, para que no se pudiera tapar el sol con un dedo”.

Y reconoce sus deseos de seguir matando si tiene oportunidad una vez internado en prisión a quienes considera que le han traicionado.
Fuente: El Mundo