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domingo, 4 de septiembre de 2011

El fantasma de la segunda recesión

La generalizada caída en las bolsas, la escalada de la crisis en torno a las deudas soberanas y un lánguido crecimiento en el mundo desarrollado (1%) inaugura el tradicional curso económico en el Foro Ambrosetti reclamando liderazgo y actuaciones políticas inmediatas. El análisis es oscuro para la mayoría: un crecimiento casi estancado, un mercado financiero volátil y una eurozona disfuncional, son algunos de los elementos que «no nos gusta ver», resume Jacob Frenkel, presidente de JP Morgan Chase International. A los consumidores tampoco, según se desprende del retraimiento del gasto doméstico, que está provocando contención empresarial y un ciclo vicioso.

No ayuda la rebaja de la calificación del crédito estadounidense, o su virtual bancarrota, o el desempleo en la UE, a parte de un año de desastres naturales y revoluciones inciertas aún en curso. Aparte el impulso de los emergentes, y la excepción alemana, todo el mundo desarrollado está creciendo por debajo de sus expectativas. Todo ello suma para «una creciente desconfianza» en la empresa y la industria, avisa Hans-Werner Sinn, presidente del Instituto de Investigaciones Económicas IFO.

Chris Williamson, dirigente económico de Markit, reconoce una turbación en aumento y la convicción de que «algo puede estar cambiando en el mundo, aunque algunas de estas tendencias ya se veían». Tras 2008, considera Frenkel, el mundo está dividido entre si el estímulo del estado es suficiente o si se ha pasado, creando deudas insostenibles. La crisis ha acelerado las tendencias y el hecho es que «cuatro años después del comienzo de la crisis global, las acciones han perdido dos tercios de su valor, la deuda de los estados se ha disparado y nadie ha regresado a los números anteriores a la crisis». De hecho, «estamos ante una probabilidad significativa de una recaída en la recesión», dice a este diario Nouriel Roubini.

El declive económico en EE.UU. es la principal fuente de preocupación, pero no menos la eurozona, y especialmente ahora Italia, cuyo Gobierno ha recibido una dura advertencia del BCE por bloquear las reformas necesarias, pese a sumar ya una montaña de deuda pública de 1,9 billones.
Lo preocupante para Williamson es que los pedidos para la exportación en Alemania han caído al mayor ritmo de la zona, «lo que indica que la eurozona no puede apoyarse en el crecimiento exportador del primer socio para mantener la tenue recuperación en la región». Pero también el empleo ha tenido el menor crecimiento desde hace un año. «Hay riesgo de retorno a la recesión», según Jeavon Lolay, de Lloyds Banking Group, «no estamos fuera de peligro».

El profesor de Harvard y asesor de Obama, Martin Feldstein, admite que «las cifras recientes de EE.UU. en manufactura, construcción o sentimiento del consumidor me dicen que el desafío se ha vuelto mayor y que vamos a entrar en una recesión formal antes de final de año».

En el Foro Ambrosetti, que abre el curso económico en el Lago di Como desde hace más de tres décadas, Italia ha ocupado el lugar de España en las críticas de dirigentes. El presidente del BCE, Jean Claude Trichet, ha dado un serio aviso a Roma, tras fracasar en varias medidas previstas de austeridad, y ha apuntado que la «credibilidad» de Italia estaría en juego. En conexión directa, el presidente de la república, Giorgio Napolitano, ha asegurado que «haremos lo que tenemos que hacer, no porque nos lo exijan sino por compromiso con las nuevas generaciones».

El Gobierno español ha defendido su actuación por boca de la vicepresidenta Elena Salgado, que ha apuntado a la búsqueda de un consenso para la reforma constitucional como ejemplo de que España tomar decisiones serias y hacer las cosas debidamente.

El comisario económico Joaquín Almunia ha reconocido a este diario que «vivimos en un mundo incierto», que la recuperación flaquea y «hace falta una urgente acción política», «pero no sólo en la Unión Europea, también en Estados Unidos» y que el liderazgo tiene que ser «inmediato y tanto europeo como de los gobiernos nacionales». «Hace falta más ambición política para consolidar el futuro de la Unión Monetaria», dijo en referencia a algunas de las grandes capitales.

Joaquín Almunia citó las «importantes medidas» en ciernes para el próximo consejo económico, incluidas las «seis iniciativas legales para reforzar la gobernanza», la vigilancia y las sanciones, en este sentido reconoció el reforzamiento de las pruebas de resistencia para la banca. Pero señaló que la emergencia a corto plazo no deben obviar las difíciles decisiones de futuro como las fijadas por la Unión Europea en la Estrategia 2020.

El profesor alemán Hans-Werner Sinn admite el riesgo de contracción, pero también destaca el desacoplamiento en la zona del euro, con un norte de Europa en recuperación y unos países del sur estancados: «Os habéis vuelto demasiado caros», dijo. Tiene que haber «una reestructuración real en Europa, por dura que sea. Y para Grecia, será demasiado».