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sábado, 4 de agosto de 2012

La Bolsa gana un 6% y la prima cae a 542 puntos tras asumir el revés del BCE


Los mercados de renta fija y variable han cerrado hoy otra jornada de excesos. Pero de sentido opuesto a la de ayer, cuando el Ibex 35 se desplomó un 5,16% y se anotó su segunda mayor caída del año. El indicador ha recuperado al cierre las pérdidas de ayer y se ha colocado en en 6.755,7 puntos, lo que supone un avance del 6%. El Ibex no había experimentado un aumento diario tan amplio desde el 14,43% del 10 de mayo de 2010.
Las compras de renta variable se han animado tras la rueda de prensa de Mariano Rajoy, en la que ha abogado por acelerar la unión bancaria y ha pedido al Banco Central Europeo (BCE) que concrete las medidas que estaría dispuestos a adoptar para aliviar los costes de financiaciónde la deuda soberana, las compras de bonos en el mercado secundario enunciadas ayer por el presidente del instituto emisor, Mario Draghi, en la rueda de prensa posterior a la reunión mensual del Consejo de Gobierno, órgano encargado de la política monetaria en la zona euro. Rajpy ha eludido aclarar si su Gobierno pedirá o no la ayuda de los fondos europeos de rescate, condición previa para que el BCE actúe.
La prima de riesgo, medida de la confianza del mercado en la solvencia del emisor de la deuda, el Reino de España, ha terminado el día en 542 puntos básicos (5,42 puntos porcentuales), tras haberse disparado por la mañana hasta 617. De esta manera borra con comodidad los 47 puntos que en la jornada de ayer la llevaron a protagonizar su mayor subida en un día.
La decepción que causó ayer el presidente del BCE al supeditar la compra de bonos en los mercados para aliviar la presión sobre la deuda soberana a que los Estados afectados pidan la intervención del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), se ha visto compensada hoy por un mercado hipersensible, en el que los movimientos al alza y a la baja se amplifiican.
El euro también ha remontado en la sesión de hoy y a última hora se intercambiaba a 1,2380 dólares, frente a los 1,2180 dólares en que acabó ayer.
Aunque ha habido referencias tangibles en la jornada y los inversores han acogido con gran optimismo el dato de creación de empleo en Estados Unidos, donde la contratación creció en 163.000 puestos de trabajo en julio, cifra superior a la esperada, aunque la tasa de paro aumentó una décima porcentual, hasta el 8,3%, su nivel más alto en cinco meses. Todas las Bolsas europeas han recuperado las pérdida de ayer. Londres ha subido un 2,21%, París un 4,38%, Fráncfort un 3,93% y Milán un 6,34%. Las subidas también eran la tónica en Wall Street a media sesión: el Dow Jones ganaba un 1,86%, el Standard & Poor's un 2,06% y el Nasdaq un 2,16%.
La presión sobre la deuda soberana y el elevado nivel de su prima de riesgo se traducen en el alto tipo de interés que el Tesoro tiene que pagar para financiarse. En el mercado secundario, la rentabilidad que se pide al bono a 10 años ha llegado hoy al 7,435%, con lo que se acerca al  7,751% que tocó el pasado 25 de julio, el nivel más alto registrado desde que existe el euro. Tras marcar ese máximo diario, el tipo ha cedido hasta situarse en el 6,848% al final del día.
Más acusada ha sido la reacción en la negociación de deuda a corto plazo. El tipo de los títulos españoles a dos años ha cedido hoy hasta el 3,955% desde el 4,83% de ayer. El 25 de julio, este plazo se disparó hasta el 7,147%. La relajación parece consecuencia de las declaraciones realizadas ayer por el presidente del BCE, ya que precisó que las compras de activos que la institución podría realizar se centrarían en los plazos más cortos.
La prima soberana italiana también está bajo presión, aunque a unos 100 puntos básicos de la española. Hoy se ha disparado hasta 519 puntos para luego ceder a 462 (el tipo a 10 años ha pasado del 6,327% al 6%). La rentabilidad de los plazos más cortos de esta deuda también ha reaccionado a las palabras de Draghi y por los títulos a dos años hoy se pide un 3,127% al final de la sesión, frente al 3,741% del cierre de ayer.
El presidente del BCE, que ayer mantuvo sin variación los tipos de interés de referencia en la zona euro, desencadenó la semana pasada una corriente de expectativas —al afirmar que la institución emisora haría "todo lo que sea necesario" para preservar la moneda única— que hizo apostar a inversores y analistas por una intervención inmediata en los mercados de deuda para aliviar las primas de Italia y España.
Sin embargo, Draghi dejo claro que el banco central solo emprenderá compras de deuda de países concretos, una vez que estos soliciten la ayuda del fondo de rescate europeo y se sometan a una "estricta y efectiva condicionalidad".
La cuestión ahora es si los Gobiernos español e italianos recurrirán a esa posibilidad, aprobada en el Consejo Europeo del pasado 29 de junio, toda vez que parece claro que el BCE parece dispuesto de dejar los precios de la deuda soberana a merced de la disciplina del mercado.
EL PAIS