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sábado, 10 de septiembre de 2011

Un exmilitar es el favorito de comicios en Guatemala con propuesta de “mano dura”

(EFE).- El general retirado Otto Pérez Molina aspira a convertirse en el primer presidente de Guatemala procedente de las Fuerzas Armadas desde que se instauró la era democrática, en 1986, con su propuesta de “mano dura”.

Este exmiembro del grupo de elite Kaibil del Ejército, que se especializó en temas políticos y de inteligencia, por su formación militar y su propuesta de “mano dura” figura como favorito en los sondeos de la mayoría de los guatemaltecos, que lo consideran el más capacitado para reducir la violencia que agobia al país.

Nació en la ciudad de Guatemala el 1 de diciembre de 1950, en el seno de una familia de clase media, y desde sus inicios en las filas castrenses, a los 16 años, cuando ingresó a la Escuela Politécnica, hasta su retiro 30 años después, ocupó los más importantes puestos de la estructura militar, excepto el de Ministro de la Defensa.

Éste último, además del nombre, heredó de su padre la vocación militar, carrera en la que llegó a capitán del Ejército, y ahora, en la vida política, busca ser elegido alcalde del municipio de Mixco, uno de los más grandes e importantes del país.

Tras causar baja en las filas castrenses, Pérez Molina fundó el Partido Patriota (PP), una agrupación integrada por exmilitares y figuras identificados con las tendencias más radicales de la derecha guatemalteca, con el objetivo de llegar al poder por la vía de las urnas.

En las elecciones de 2003 fue elegido diputado, y en las de 2007 perdió por unos pocos miles de votos ante el socialdemócrata Álvaro Colom, de la Unidad Nacional de la Esperanza.

Alumno destacado de la Escuela de las Américas, la academia estadounidense creada en Panamá para adiestrar a los militares del continente en técnicas contrainsurgentes, durante los años más cruentos de la guerra interna que vivió Guatemala entre 1960 y 1996, Pérez Molina estuvo destacado en el área de Ixil.

Esa fue unas de las regiones más conflictivas y escenario de sangrientas matanzas de civiles atribuidas a las Fuerzas Armada.

Sin embargo, aunque hubo denuncias de que supuestamente participó en violaciones a los derechos humanos, ninguna acusación ha sido comprobada y él asegura tener las “manos limpias” respecto a la represión militar.

Como parte de su carrera militar, Pérez Molina, conocido durante la guerra como “Comandante Tito”, se destacó como oficial de operaciones y de inteligencia, paracaidista y instructor de Kaibiles, una fuerza de lucha antiguerrillera creada en Guatemala en 1974 y considerada una de las más “letales” de América.

En 1982, con el grado de capitán, fue clave para el relevo del general golpista José Efraín Ríos Montt, y en 1993, siendo coronel, encabezó un movimiento militar contrario al autogolpe de Estado promovido por el presidente Jorge Serrano Elías (1991-1993).
Fue jefe de la temida dirección de Inteligencia Militar (G2), y del desaparecido Estado Mayor Presidencial (EMP) en el gobierno de Ramiro de León Carpio (1993-1996), unidades a las que se les atribuyen cientos de violaciones a los derechos humanos.
En representación del Ejército, durante el gobierno del presidente Álvaro Arzú, Pérez Molina negoció y suscribió los acuerdos de paz con la guerrilla guatemalteca que en 1996 pusieron fin a la guerra interna de 36 años.
Ese mismo año fue Inspector General del Ejército y entre 1998 y 2000 estuvo en la Junta Interamericana de Defensa, en Washington.

Además, se propone impulsar el desarrollo económico para generar empleo y contrarrestar la pobreza que afecta al 51 por ciento de los 14,4 millones de habitantes que tiene Guatemala.

Como candidata a la vicepresidencia, Pérez Molina eligió a la diputada Roxana Baldetti, la secretaria general y cofundadora de su partido, quien en la última legislatura se destacó como la más férrea opositora de la administración de Colom.

Según las encuestas, Pérez Molina es quien más posibilidades tiene de convertirse en el séptimo presidente electo en las urnas de la era democrática de Guatemala, y el primer militar en regresar al poder desde 1986, cuando se puso fin a la racha de gobiernos militares en este país