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sábado, 30 de abril de 2011

Ahmadinejad, molesto con el guía supremo Jamenei, lleva 8 días “sin ir a trabajar”

El Parlamento iraní solicitó al presidente Mahmud Ahmadinejad que acepte la decisión del guía supremo Ali Jamenei de impedirle el cese de su ministro de Inteligencia y de retomar su puesto tras ocho días de boicot.

Más de 216 diputados (de un total de 290) firmaron una carta en la que exigen al presidente que se someta a la decisión de Jamenei, que hace dos semanas se negó a aceptar el cese de Haydar Moslehi por parte de Ahmadinejad, informó este sábado el diario Sharg, citando al diputado conservador de Teherán, Reza Akrami.

“Esperamos que siga al Guía Supremo y ponga fin a una situación que beneficia a nuestros enemigos”, escribieron los diputados.

Una delegación de la mayoría conservadora parlamentaria, a la que pertenece Ahmadinejad, le visitó “recientemente” en su domicilio para pedir que “retome su trabajo”, según Akrami.

El todopoderoso Jamenei readmitió a Moslehi, a quien Ahmadinejad había forzado a dimitir, sólo unos minutos después de que se anunciara el cese el 17 de abril.

No aparece en público desde el 22

Ahmadinejad reaccionó al veto del ayatolá Jamenei anulando toda aparición pública desde el 22 de abril, una ausencia inhabitual para un presidente omnipresente en los medios, con apariciones públicas y discursos casi a diario.

El presidente iraní no se presentó a dos consejos de ministros ni a varias reuniones oficiales y anuló varios desplazamientos por el país. El sitio en internet de la presidencia está vacío desde hace 10 días. También ha anulado una visita a la ciudad santa de Qom, bastión del clérigo conservador.

Por su parte, el ayatolá Jamenei lanzó este sábado una advertencia contra toda “manifestación de desacuerdo” en el seno del régimen, sin citar explícitamente a Ahmadinejad, pero en una clara alusión a la crisis actual.

“La más pequeña manifestación de desacuerdo daña al país. (…) Nuestros enemigos (…) se regocijan cada vez que aparece una atmósfera de confrontación y debemos evitarlo”, dijo el número uno iraní.

Ahmadinejad seguía desaparecido este sábado por la noche, pero su entorno dio signos de querer rebajar la tensión.

Un consejero del presidente, Ali Akbar Janvanfekr, indicó en su sitio en internet que Ahmadinejad había estado “apenado y preocupado” por este asunto, del que sus adversarios ultraconservadores habían hecho responsable a su más estrecho consejero, Esfandiar Rahim Machaie.

Pero, Ahmadinejad “es un soldado” que va a “barrer la pena de su corazón y volver a avanzar” con la ayuda del Guía Supremo, afirmó Janvanfekr.

“El presidente va a continuar con su labor” y “pronto se explicará”, aseguró por su parte una diputada conservadora, Fatemeh Aliya, tras entrevistarse con Ahmadinejad.

La web del gobierno dejó entrever que el presidente había retomado algunas de sus actividades y anunció que Ahmadinejad había transmitido este sábado al Parlamento un proyecto de ley sobre cooperación entre Irán y alguno de sus países vecinos.

El papel de los ultraconservadores

La corriente ultraconservadora del régimen, no obstante, ha mantenido sus ataques contra Machaie, responsabilizándole del intento de cese de Moslehi. Ahmadinejad siempre defendió a ultranza a su jefe de gabinete.

Desde hace varios años, Machaie se encuentra en el punto de mira de los ultranacionalistas por su supuesto liberalismo y por su influencia sobre Ahmadinejad. Ahora le acusan, además, de liderar una corriente “desviacionista” que amenaza el régimen.

“Actualmente, Mashaie es el presidente”, denunció el adjunto del representante del Guía Supremo en los Guardianes de la Revolución, el brazo armado del régimen, Mojtaba Zolnur, quien calificó al consejero presidencial de “manzana podrida” de la que Ahmadinejad debería “apartarse”.

AFP

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