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domingo, 13 de noviembre de 2011

Hallado nuevo eslabón entre ´gusanos´ primitivos y artrópodos

Un primitivo y raro fósil de hace 520 millones de años ha sido recuperado en el yacimiento cámbrico de Murero (Zaragoza) que arroja luz sobre la evolución de los gusanos primitivos dotados de patas, ha informado la Universidad de Zaragoza (UZ), que ha participado en este hallazgo.

Este "relevante hallazgo" aporta información sobre el problema de la evolución y filogenia del ancestral grupo de los xenúxidos, que son los gusanos primitivos dotados de patas, y que se encuentran en la raíz del origen de los artrópodos, el grupo animal más diverso que existe en la biosfera actual.

El hallazgo fue realizado por un equipo de investigadores del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA) de la Universidad de Zaragoza; la Universidad de Valencia y el Instituto Geológico de Moscú.

El fósil representa un género desconocido que ha recibido el nombre de "Mureropodia apae" en alusión a la localidad del hallazgo y a las numerosas patas que tiene, según sus descubridores José Antonio Gámez, Eladio Liñán y Andrey Zhuravlev, que lo han publicado como un capítulo del libro "Evolutionary Biology".

El único espécimen encontrado ha sido depositado por la Dirección General de Patrimonio en el Museo Paleontológico de la Universidad de Zaragoza donde será expuesto al público en un futuro.

Esta nueva especie de gusano está considerado como un animal del grupo extinto de los Xenéxidos y nos ilustra sobre cómo eran las formas intermedias entre los "gusanos" primitivos dotados de patas y los artrópodos, dice una nota de la UZ.

Sus caracteres lo representan como una especie de animal "puzzle" que posee cuerpo de gusano cubierto por multitud de diminutas verrugas y por microplacas de donde salían "pelos" táctiles y quimiorreceptores.

El gusano tiene al menos cinco pares de patas cortas y telescópicas para una locomoción lenta y provistas de garras para excavar galerías en el fondo marino, posee una larga trompa o probóscide para detectar y cazar presas ocultas en el fango.

Está dotado, además, de un sistema digestivo con boca y ano y con apéndices anteniformes insertados en la parte anterior de la probóscide.

La preservación de este fósil es "tan excepcional" que permite observar al microscopio haces musculares entretejidos y distribuidos a lo largo de todo el cuerpo formando un saco dermomuscular, precisa la nota de la UZ.

EFE