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jueves, 23 de agosto de 2012

Marcel Rasquín: "Hay que ofrecer a los jóvenes una alternativa a la pistola"

La premiada película "Hermano" no pretende hacer cine de denuncia sino contar una historia humana en las circunstancias más difíciles: los barrios marginales de Caracas, en los que la juventud tiene pocas "alternativas a la pistola", dijo su director a la AFP.

"Yo no salí a hacer un documental sobre la situación socioeconómica de Venezuela, no quería hacer cine de denuncia ni cine social, sino contar una historia humana", dijo el director Marcel Rasquín, de 36 años, durante una visita a Los Ángeles.

"Lo que pasa es que lo humano incluye lo social y yo tenía que poner a los protagonistas en unas circunstancias difíciles, y qué circunstancia más difícil que la de un barrio venezolano, donde hay tanta violencia, tantas armas, tan pocas oportunidades", agregó.

"Y para mí es muy importante decir que sí hay redención, sí hay salvación, pero hay que ofrecer a los jóvenes una alternativa a la pistola", dijo Rasquín.

La opera prima de Rasquín, a menudo comparada con la brasileña "Ciudad de Dios" -si bien en "Hermano" el barrio es contexto y no tema-, se estrena este viernes en más de 50 salas de Estados Unidos. No ha sido proyectada en cines de Latinoamérica, excepto en el marco de festivales.

Ganadora en 2010 -el año de su estreno- del premio del jurado del festival de la Habana y de tres galardones del festival internacional de cine de Moscú, entre otros, la cinta narra la historia de dos hermanos de crianza apasionados por el fútbol.

Daniel (Fernando Moreno) y Julio (Eliú Armas) tienen pocas oportunidades de salir adelante en el clima de pobreza, drogas y delincuencia del barrio donde viven, hasta que un cazatalentos los invita a ponerse a prueba en el Caracas Fútbol Club.

Dos desafíos que enfrentaban los productores, luego de superar el obstáculo económico -costó dos millones de dólares-, eran rodar en un barrio real y filmar las escenas de fútbol.

Pero, al contrario de lo que creía inicialmente, "entrar al barrio fue de las cosas más fáciles y más gratas que tuvo la película", contó Rasquín, quien coescribió el guión con Rohan Jones y se ocupó de la producción y dirección.

Los cineastas fueron "con mucha anticipación" al barrio y hablaron "con las madres, con los dueños de las bodegas, con los malandros que controlan la zona", dijo Rasquín, egresado de una maestría en cine en la Victoria Collage of the Arts de Australia.

"Y paralelamente organizamos un taller de cine. Subíamos cámara, luces, dolly, micrófono, y los acompañamos a hacer su propio cortometraje", dijo el cineasta. La iniciativa, en la que se involucró con entusiasmo la comunidad, fue alabada por Unicef en Venezuela y replicada en otros barrios de Caracas.

"Toda esa gente después trabajó en la película, son los extras, fueron aprendices en distintos departamentos, son los que salen en los partidos de fútbol", agregó Rasquín.

Por otra parte, rodar las escenas de fútbol "fue muy difícil. Cualquiera está acostumbrado a ver fútbol cubierto con 18 cámaras. Yo tenía una. Tenía que coreografiar las jugadas y fue un reto muy grande", dijo Rasquín, quien para el diseño de los pases recibió la ayuda del propio Caracas Fútbol Club.

Según el autor, "Hermano" atrae al público internacional porque tiene elementos de exotismo, pero al mismo tiempo no mima a los espectadores.
"La película tiene circunstancias como el marco social de la violencia y la falta de oportunidades, pero además tiene sabor venezolano, y esa cosa exótica y colorida resulta muy atractiva para la audiencia", opinó.
"Pero, luego, la historia se encarga de dar un par de vueltas de tuerca y agarrarte por el pescuezo y bajarte a una cosa mucho más primordial y universal de la condición humana", precisó.

"El final agridulce es la razón por la cual la película ha llegado tan lejos, porque te deja incómodo aunque, en los términos de la historia que viste, absolutamente satisfecho. No podía terminar de otra forma", añadió.